martes, 25 de mayo de 2010

Estación del pasado: viajando en el tiempo

Esta dañada fotografía tiene un tamaño original bien pequeño, y tampoco es tan nítida como puede apreciarse aquí. Fue captada con una cámara Agfa por mi abuelo paterno, aproximadamente en el año 1930. En ella aparecen mi padre y su hermano mayor, quienes llegaron a ser ferroviarios. Hace algún tiempo ya, la digitalicé para preservarla y pude usar algunas herramientas de edición para poder ver mejor su contenido. El lugar es la pequeña estación ferroviaria llamada Sagllúe (nombre posiblemente de la lengua mapuche, cuyo significado es "lugar de camarones" - de tierra, no del mar -), ubicada al sur de la ciudad de Osorno, a algunos kilómetros más allá del río Rahue y del antiguo puente ferroviario que llevaba la vía férrea hasta la "punta de rieles" de Chile: Puerto Montt. Mi abuelo llegó soltero hasta allí, para ocuparse de sus quehaceres como empleado de los ferrocarriles chilenos, más o menos en el año 1920. En el año 1921 fue hasta la estación Lanco a casarse con quien se convirtió en mi abuela, a quien llevó a vivir a la casa-estación de aquel apartado lugar, en donde fueron naciendo sus hijos.

Un sentimiento de querer saber de ese lugar me llevó a buscar antecedentes en la Internet, pero sin resultados positivos. Luego, más de un año después de haber publicado un mensaje solicitando información en un sitio Web chileno dedicado al ferrocarril y su historia, en uno diferente, en el que se publican y comparten fotografías, un aficionado a la fotografía ferroviaria de la ciudad de Puerto Montt "subió" una foto que me impactó grandemente, a la que él tituló simplemente "Estación Sagllue". Prontamente publiqué un comentario relacionada con aquella foto, en la que expresé la importancia histórica de aquel lugar para mí. Aquel usuario me escribió un mensaje por el correo privado del sitio Web y ofreció llevarme a aquella estación. Respondí muy agradecido por su ofrecimiento y puse una fecha: el sábado 15 de mayo de 2010. Transcurrió más de un mes y llegó la fecha. Viajé el día anterior hasta la ciudad de Osorno, en donde visité los sitios relacionados con el ferrocarril sureño, los que a diario recorría cuando viví con mi familia entre los años 1977 a 1981. El día 15, pasado mediodía, llegó desde su ciudad el citado benefactor y con su gentil auspicio viajamos hacia el pasado de mi familia paterna.


Al acceder por el extremo sur al recinto y antiguo patio de la estación Sagllúe, saliendo desde desde el camino rural que conduce hasta la localidad de Río Negro, me encontré con las ruinas de los cimientos de la casa que fuera del "cambiador", el funcionario que manipulaba las palancas manuales para efectuar el cambio de vía. Aquella casa se alcanza a apreciar en el lado superior izquierdo de la foto que tomó mi abuelo.
En aquel histórico lugar vive actualmente don Rubén Huenchuan y su familia, quienes limpiaron de la maleza y suciedad, pintaron y repararon la abandonada casa-estación, de lo que me sentí agradecido, ya que si no fuera por ellos todo estaría en ruinas y destruido. Me fotografié junto a don Rubén, más o menos en el sitio en que la antigua fotografía fue tomada, en un intento de revivir aquella escena de más de 80 años atrás.



Los viejos postes del telégrafo ferroviario, ya sin sus hilos de cobre, y con las destartaladas crucetas de madera que soportaban los aisladores de cerámica o vidrio, aún son un testimonio sobreviviente de la época en que mi abuelo desde allí se comunicaba con las distantes estaciones vía el telégrafo y su código Morse.

Mis infinitas gracias a don Nelson Beseler, por este sueño cumplido, quien me acercó, como viajando por el tiempo, hasta aquella solitaria y distante Sagllúe, una estación del pasado ferroviario chileno.

domingo, 11 de abril de 2010

El arcaico registro de la propiedad inmobiliaria en Chile

El terremoto del 27 de febrero de 2010 dejó al descubierto una nueva falla o fragilidad dentro de la tradicional institucionalidad chilena: la de los Conservadores de Bienes Raíces. Un ejemplo drástico de aquella fragilidad fue el tsunami que azotó el puerto de Talcahuano, llegando el agua marina hasta el centro cívico de la ciudad, e inundando la bóveda subterránea en que se guardaban los registros de papel con la información jurídica de las propiedades inmuebles de los habitantes de la jurisdicción de aquel Oficio Conservatorio. Según la información periodística, un veinte por ciento de la información registral fue afectada (una quinta parte), la que deberá ser reconstituida con la ayuda de los propietarios afectados y de todos aquellos que tengan intereses resguardados en las inscripciones destruidas, como los son, por ejemplo, las instituciones bancarias (las inscripciones de hipotecas y gravámenes, prohibiciones de venta, embargos, etc.).


El Conservador de Bienes Raíces es un ministro de fe que tiene a su cargo los registros de Propiedad, de Hipotecas y Prohibiciones, que no recibe financiamiento estatal, si no que que se autofinancia con el cobro de honorarios profesionales por cada actuación que efectúe: inscripciones, copias y certificados de las inscripciones. Su existencia en Chile data desde el año 1857, cuando se reglamentó su función según lo disponía el artículo 695 del Código Civil, norma actualmente vigente, con algunas modificaciones posteriores. El modo de registrar sólo ha cambiado en el uso de las tecnologías de cada época: pluma y tinta, máquinas de escribir mecánicas y más tarde electrónicas, finalmente softwares de proceso de texto en computadoras (en donde es factible económicamente su adquisición para el funcionario, también denominado Conservador de Bienes Raíces), pero, finalmente, la inscripción siempre se registra en el soporte del papel. Sabido es que el papel no soporta el calor o las llamas de un fuego, la humedad o, como lo ocurrido en Talcahuano, la destrucción provocada por una inundación. El papel también es vulnerable a las acciones malintencionadas, como es el robo o daño premeditado e intencional a las hojas de un registro.

Los conservadores de bienes raíces, ante las presiones ejercidas aún desde el nivel gubernamental, han tratado de mejorar y modernizar el servicio, incorporando nuevas tecnologías, como páginas Web con acceso a limitadas bases de datos de sus registros, modernidad a la que no todos aquellos ministros de fe pueden aspirar, ya que aquellos que tienen sus oficios en pequeñas localidades del país no tienen los ingresos necesarios para hacer inversiones de alto costo, teniendo aún que arrendar los locales en los que funciona su oficina.

Por todo lo anterior, es necesario crear un nuevo sistema de registro de la propiedad inmobiliaria, a la que se tenga acceso desde cualquier punto del país sin tener que acudir a una determinada o puntual oficina (la competente a la jurisdicción) para requerir la inscripción o solicitar copias y certificados, y que abarate los altos costos que existen en la actualidad. Una idea que viene a mi mente es utilizar un sistema semejante al actual del Registro Nacional de Vehículos Motorizados. Antes de explicarla, haré una pequeña reseña. Antiguamente, desde el año 1963 y hasta 1984, eran los propios Conservadores de Bienes Raíces quienes inscribían los vehículos de ese tipo (artículo 40 de la Ley Nº15.231). Un vehículo nuevo recibía un nuevo número de inscripción y las posteriores transferencias se anotaban al margen de la misma. Cuando se acababa el espacio para hacer anotaciones se debía "abrir" un Apéndice, agregando más hojas de papel al final del Registro (libro), para continuar haciendo anotaciones referente a ese vehículo.

En el año 1984, la Ley Nº 18.287 suprimió el viejo sistema de registro de vehículos motorizados, y la Nº 18.290 estableció uno nuevo, señalando que sería el Registro Civil e Identificación quien llevaría este Registro en una base de datos por propietario y patente del vehículo (se puede leer un "Informe en Derecho", haciendo click en el link 1, al final de este post). Esa única y perpetua inscripción para cada vehículo, es en la que se deja constancia de la venta a un nuevo propietario o se registra la constancia de la constitución de una prenda y prohibiciones de vender.

Ésta es mi idea particular: Crear un Registro Nacional de la Propiedad Inmobiliaria, quizás a cargo de un "Departamento" del Registro Civil e Identificación, basado en una única inscripción, actualizable como la de la placa patente del Registro Nacional de Vehículos Motorizados, cuya única "inscripción" nacional sea la del número del rol de avalúo fiscal, en una base de datos informática. Cada inmueble del país tiene, para los efectos del pago de contribuciones, un número de rol que lo identifica, por lo cual no sería necesario idear otro tipo de identificación. Los datos asociados al rol de avalúo fiscal serían: la cadena de propietarios sucesivos, las subdivisiones del rol (venta de parte de un inmueble) o de la copropiedad inmobiliaria - los departamentos de un edificio o de un condominio -) las respectivas anotaciones de gravámenes, prohibiciones y otras "subinscripciones" pertinentes. En línea, en cualquier "Departamento de la Propiedad Inmobiliaria" del Registro Civil del país, se podrían solicitar certificados de dominio vigente y de gravámenes y prohibiciones más baratos y expeditos.

Las actuales tecnologías de manejo, almacenamiento y consulta de datos permitirían resguardar y proporcionar información de manera rápida y segura, dejando en el pasado la utilización de cientos de metros lineales ocupados por gruesos tomos de registros de papel, que cada día siguen aumentando y ocupando más espacio físico en bóvedas inadecuadas y poco seguras.


Link 1, Revista de Derecho (Valdivia), diciembre 1991, volumen II Nº 1-2, pág. 115-123

sábado, 6 de marzo de 2010

Si nuestras políticas sociales (y familiares) fueran de prevención y no de sólo reacción (tardía)...

La experiencia de vida de personas a las que la sociedad considera viejos nos dan, una y otra vez, cátedra y a la que deberíamos tomar de una vez por todas en serio. En ciertos ámbitos religiosos, desde hace décadas, se predica la prevención y la preparación para las catástrofes al interior de las familias, y no sólo referidas a aquellas que dicen relación con las fuerzas de la naturaleza, si no que a todas las que provocan consecuencias inmediatas, tales como la enfermedad o pérdida de la persona que da sustento financiero al hogar o al sufrimiento tras la cesantía o término de la fuente laboral.

Compañeros de mi trabajo me trataron de alarmista cuando en el año 2007 compartí con ellos la información de un folleto que apareció en el interior de una revista mensual de la Iglesia cristiana, de la que soy miembro desde hace más de 25 años. Los hechos recientemente acaecidos en el centro-sur de Chile han manifestado la potente veracidad de la expresión: "Si estáis preparados, no temeréis...".

Un breve análisis de la información que aparece en aquel folleto me hace pensar ¡cuán diferente sería la situación de muchísima gente, ante la emergencia que está viviendo Chile en estos momentos! Si esta educación para la preparación y prevención fuera una política no sólo para los miembros de determinada Iglesia, si no que una política de Estado, en un país que ha sido, es y será atacado por la naturaleza y otros desastres. Si no fuera una política de Estado, al menos que una gran cantidad de familias pudieran estar preparadas para estos trágicos eventos, no pasando a engrosar las legiones de ciudadanos esperando un poco de agua, un poco de comida, abrigo y cobijo, en la inmediatez de los acontecimientos.


Los miembros de mi Iglesia de la zona siniestrada, y que hicieron caso al consejo de estar prevenidos, al menos no han tenido el terror a la inmediata falta de comida ni agua, pero sí al actuar desenfrenado de quienes pudiendo haber estado preparados no conocían de este modo de prevención y que , ante las circunstancias, recurrieron al pillaje, codo a codo con delincuentes que sustrayeron no sólo alimentos.

Si una gran cantidad de familias pudieran estar preparadas para un desastre, el gobierno de turno sólo debería dedicarse a socorrer a los más urgentemente desamparados y a mantener el orden y la seguridad, sin la extrema carga de tener que llevar ayuda de todo tipo, transportándola desde lejanas zonas hacia los sitios siniestrados. Hay que aprender que, en materia de seguridad a la ciudadanía, son las propias familias las que primariamente deben estar autosatisfechas para sus necesidades básicas, en espera de la ayuda que el gobierno pueda hacer llegar más tarde. En cuanto a esto último, el ente que deba reaccionar con ayuda a la población no puede tener sólo un gran almacén centralizado en la capital nacional, si no que debe poseer una adecuada distribución de recursos de todo tipo en el resto del país. El viejo dicho de "no tener todos los huevos en una sola canasta", es muy sabio también.

jueves, 4 de marzo de 2010

Sabio es reutilizar lo que ya no está de moda

Viene a mi memoria el recuerdo de una revista de historietas de los años setenta. Su nombre ya no está presente, pero la historia que contaba a través de sus coloreados dibujos es aplicable a las realidades de nuestra actualidad, en un mundo tan adicto a las nuevas tecnologías y modas, abandonando las eficaces del pasado, que podrían sólo ser actualizadas. El relato de aquella revista, que recuerdo en estos momentos de desgracia en Chile, se refería a un ataque por alienígenas extraterrestres. Sus tecnologías dejaban rápidamente fuera de combate a las fuerzas armadas del planeta Tierra, las que quedaban totalmente inoperantes ante un boqueo a las comunicaciones electromagnéticas y de los comandos electrónicos de los misiles y otras modernísimas armas de los terrícolas. Los pocos platos voladores que devastaban el mundo no tenían oposición alguna de los seres humanos, hasta que a alguien con inteligencia suficiente se le ocurrió atacarlos con una vieja tecnología: la utilización de cañones de viejas fortalezas del siglo XVI y XVII, con pólvora y proyectiles esféricos a la usanza del tiempo de los piratas y de los ejércitos imperiales de aquellas épocas, ante las cuales los extraterrestres no pudieron hacer nada, siendo las astronaves destruidas. Una historia fantástica e irreal, pero de la que puedo extraer algunas enseñanzas y paralelismos.

El terremoto que afectó, en la madrugada del sábado 27 de febrero pasado, a una vasta extensión de territorio chileno aparentemente dejó interrumpidas las comunicaciones de organismos públicos de carácter estratégico con el gobierno central, provocando errores de todo tipo en la toma de decisiones de quienes tenían responsabilidades ejecutivas. La adopción desde hace casi una década, por parte de esos organismos, de "modernos" y más económicos sistemas de transmisión de datos mostró su fragilidad ante la interrupción del suministro de la energía eléctrica en una inmensa porción de territorio chileno. Los viejos sistemas de comunicación radial, con un respaldo de generadores eléctricos, para el evento de fallar el servicio de alimentación externo, habían sido mayormente abandonados, reemplazados por tecnología que economizaba también en la utilización de personas. Lo que no falló, pese a la natural pero breve interrupción, por la caída del sistema eléctrico "interconectado central", fueron las transmisiones radiales de radioemisoras privadas que poseían equipos electrógenos autónomos. Aquellas radioemisoras dieron a conocer las noticias a la población antes de que el gobierno del país pudiera tener el poder de la comunicación oficial.

El paralelismo con la historia contada la refiero también al hecho de la pérdida paulatina de los "antiguos" valores morales (a los que ciertos sectores ciudadanos llaman "anticuados"), reemplazados por el pensamiento "moderno" y el egoísmo o egocentrismo. Una mujer de la devastada ciudad de Concepción, sorprendida en el robo de combustible en una estación proveedora, expresó que ella no era partícipe de señalar que aquello fuera un delito, ya que necesitaba de aquel suministro.
Sin temor a la autoridad, este saqueador tuvo que ser amedrentado drásticamente por el policía

Un pariente mío prefirió huir de la zona del desastre, no por temor a la expresión geológica de la naturaleza si no que a las personas, que se habían convertido en gente salvaje y sin valores. Pudo presenciar a gente "decente" de su vecindario que pasaba corriendo por la calle frente a su hogar con productos obtenidos del saqueo a un gran supermercado, y a otros que le proponían directamente efectuar la misma acción, utilizando el vehículo de este pariente. El día domingo, en la reunión de su Iglesia, mi pariente, no de manera directa, se atrevió a preguntar a algunas personas reconocidas como "devotas" si habían ido a aquel supermercado el día anterior. La respuesta de algunas de aquellas "espirituales" personas le provocaron a mi pariente lo que se llama 'vergüenza ajena'...

Creo que este desastre hará retomar la utilización de "antiguas" pero actualizadas tecnologías de comunicación, para eventos de emergencia, modernizará el procedimiento y el flujo de la información, que permitan a las autoridades competentes de este país responder adecuadamente ante las calamidades que frecuentemente nos ponen a prueba. Ésto puede ser en muy corto plazo. En lo que no tengo mayores esperanzas de pronta mejoría es el que cierta porción del pueblo chileno, la de los aprovechadores y abusadores, pueda "reconvertirse" o reincorporar plenamente a su vida los "anticuados" valores humanos tales como la honradez, la solidaridad, y el trabajo decente.

martes, 2 de marzo de 2010

El terremoto del Bicentenario y el final del mandato de una gobernante popular

Cuando faltaban menos de 15 días para el cambio de mando en el gobierno de la República, y en el año del bicentenario, a las 3:34 horas del sábado 27 de febrero, un terremoto de 8,8 grados Richter cuyo epicentro se ubicó en las cercanías de Cobquecura (kofke: pan; cura: piedra), en la costa de la Región del Bio Bio, despertó de su sueño a unos 8 millones de chilenos y cambió nuestra realidad. Centenares de personas mueren, la mayoría aplastadas por los derrumbes o atrapadas y arrastradas por los sucesivos tsunamis, aunque muchos fallecen también a causa de paros cardíacos, por el miedo o por la huída ante falsas alarmas de nuevos tsunamis.

Las horas transcurrían, la noche se perpetuaba sin la luz artificial y la nublada madrugada tardaba demasiado en llegar con la ansiada luz del día. En la oscuridad las únicas radioemisoras que se captaban en los receptores con baterías o pilas eran estaciones de la capital chilena, con repetición satelital, las que sólo transmitían básicas letras de reguetón, lo que culminó después de una media hora con la aparición de la voz de un locutor de origen brasileño que realizó las primeras transmisiones anunciando un terremoto que afectaba a una gran sección del territorio chileno. La radio Pudahuel de Santiago fue la que acompañó a muchos chilenos que comenzaron a llamar a su teléfono. Alrededor de las 4 AM se agrega al panel del locutorio la reconocida voz del locutor Pablo Aguilera, que con su profesionalismo acompañó a quienes se apegaron a esa improvisada transmisión. Nuevos temblores acompañaron todo el día sábado; sin electricidad ni comunicaciones telefónicas.

En Temuco, Radio Bio Bio comenzó a transmitir con un equipo electrógeno en sus estudios de calle Bulnes y con otro en su planta transmisora del Cerro Ñielol. La audiencia creció más y más, solidarizando con la radioemisora que, tras muchas horas de transmisión, agotaba el combustible de sus generadores eléctricos. La donación de gasolina y petróleo diesel permitió que siguiera conectando a miles de personas, mientras una seguidilla de réplicas del terremoto continuaba.

Las horas transcurrieron y la información de los periodistas radiales comenzó a llegar antes que la de los organismos del gobierno central del país. Nos enteramos de lo que ocurría en la Región del Maule y de lo horroroso ocurrido en la zona de las ciudades de Concepción y Talcahuano, y de las localidades de la costa, barridas por un tsunami cuya probabilidad había sido descartada por las autoridades de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI), en una costumbre enfermiza de minimizar todo, no decir la verdad y declarando que "todo está bajo control" (como si las declaraciones de su locuaz directora fueran ley para la naturaleza), ocasionando, ya con ésta tres tristes errores, - antes, el terremoto de Aysén, luego la erupción del volcán Chaitén- y ahora la muerte de chilenos que no alcanzaron a ser avisados para que huyeran a lugares más elevados de la costa.

El lento, míope y brutal centralismo de la autoridad santiaguina no dimensionaba la realidad, que ya millones de personas conocían a través de las comunicaciones del periodismo radial y de los auditores que vivían en las regiones afectadas. La tardanza en reaccionar y la falta de energía de la autoridad civil - reticente a ordenar la utilización de fuerzas militares - comenzaron a causar estragos entre la población, lo que ya es conocido por las imágenes que recorrieron y siguen dando vuelta al globo terráqueo.

Triste final para el mandato dado a la presidenta Michelle Bachellet (una mujer capaz), quien rodeada de asesores políticos y funcionarios de baja idoneidad no pudo ver la realidad ni, nuevamente, hizo caso a su percepción femenina (la vez anterior, "algo le decía" que no debía dar el inicio al publicitado Transantiago, pero de igual manera le aconsejaron hacerlo). Triste inicio para el gobierno del presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, que deberá reformular proyectos y dedicar gran parte de su período a la reconstrucción de Chile.

Algo bueno puede salir de todo este mal. La reconstrucción será una oportunidad de desarrollo y crecimiento que, ojalá, no sea despediciada en una lucha contra una despreciable actitud de oponerse por el sólo oponerse a nuevas formas de gobernar. En la pasada campaña presidencial un candidato se burló del actual presidente electo, expresando que Chile no era una empresa... CHILE SÍ ES UNA EMPRESA, a la que, mediante una conducción de excelencia, hay que desarrollar, hacerla crecer, aumentar sus utilidades, y que pague buenos dividendos a todos sus socios accionistas: el pueblo.

Se necesita gente idónea y no a personas que amen más a su partido político o a su coalición, que a su propio país. Se requiere a personas que vean más allá de Santiago, que observen que Chile se extiende miles de kilómetros hacia el norte y sur; se requiere la eliminación del brutal centralismo que minimiza las necesidades de las regiones chilenas, y finalmente, que reformule a la ONEMI. Este organismo debiera convertirse desde una oficina reaccionaria hacia un ente proactivo. Chile es y será un país sísmico y volcánico, por lo que la población chilena debiera ser constantemente instruida en cuanto a las precauciones y prevenciones, que no la deje a merced de la naturaleza, como a niños extraviados. La mayoría de los chilenos debieran estar acostumbrados a tener un pequeño y permanente almacenamiento familiar de alimentos y otros elementos de emergencia, para que ante circunstancias extremas, como las recientemente acontecidas, no seamos una gigantesca carga para el gobernante de turno, y tengamos que esperar una lenta reacción de las entidades respectivas. ¿No hubiera sido distinto que los miles de afectados hubieran tenido almacenadas en sus hogares - para casos de emergencia - unas pocas decenas de litros de agua potable, unos pocos kilos de arroz, harina, azúcar, un paquete de velas y fósforos, una linterna con pilas cargadas, etc., ahorrándonos las horribles escenas que hemos tenido que presenciar directamenmte o a través de la televisión?

Terremoto Bicentenario

sábado, 13 de febrero de 2010

¿Estación Púa, PUA o Puüya?


"Puesto Urrutia Albarracín", "Paradero Urrutia Albarracín"; "Púa", "Pua", etc... Se ha especulado bastante acerca del origen del nombre de esta sureña estación ferroviaria, desde la que nacían los ramales hacia Lonquimay (en la cordillera de Los Andes, Provincia de Malleco) y hacia Traiguén (al Oeste). Hay quienes señalan que, con justa razón, no puede estar su origen en el apellido de los empresarios que allí tenían las bodegas de acopio de materiales para la construcción de la vía férrea en el siglo XIX, ya que la sociedad era "Albarracín y Urrutia" y no "Urrutia y Albarracín".

Bueno, para continuar la polémica y agregar más leña al fuego, he hallado en una antigua revista "En Viaje" (1938), ordenadas en orden geográfico, de Norte a Sur, una nomenclatura de las estaciones ferroviarias de Chile, en la que aparece mencionada cada una con una breve descripción histórica en varias de ellas. Ubiqué Pua, cuyo nombre es descrito como de origen mapuche: "Puüya".

El autor del blog, en el centenario edificiode la estación

Detalle de la plataforma de piedra en que está el edificio de madera

En mapuzugun, "puya" es el nombre que se le da a una planta silvestre, conocida también como "chagual". El prefijo "pu", en mapuzugun, significa muchos o abundante, o sea, y finalizando este tema, Puüya (o castellanizado, Pua) significaría un lugar con abundancia de puya, o con mucho chagual.

¿Se ve chagual en la zona, o la información que entregó la revista En Viaje no fue certera?

Puya chilensis o "chagual" (florecida)

Fotografía que capté el 14 febrero 2010, en Pua, lado vía férrea

viernes, 5 de febrero de 2010

Crear, crear, crear

Es edificante y placentero el crear y organizar. Es denigrante el destruir y desorganizar.
El diccionario de la lengua española "Espasa-Calpe" define, entre otros significados, al verbo crear como "Realizar algo partiendo de las propias capacidades", o "Idear, construir". Yo no creo en eso de "crear o producir desde la nada", pues para producir un producto que no existe, ya están los elementos básicos o materiales "sin organizar" o materia prima. "La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma" declara la "Ley de la conservación de la materia", principio enunciado por el científico francés Antoine Laurent Lavoisier (1743-1794). Aún las ideas de algo no tangible están conformadas por elementos que ya están presentes, que han quedado "archivadas" en nuestra memoria y listas para aparecer cuando creamos.

Una frase atribuida al poeta cubano José Martí implica este deseo intrínseco del ser humano de crear: "Un hombre, para ser completo, ha de plantar un arbol, tener un hijo y escribir un libro". Si así fuera, yo estaría casi completo: he plantado, he tenido hijos y estoy escribiendo un libro. Pero me doy cuenta que eso no es todo, pues entre cada uno de esos pasos de la vida hay una infinidad de oportunidades de crear y organizar. ¿No será que uno de los propósitos de la vida humana es crear y experimentar la organización, y que la falta de creación (no de creatividad) es lo que conduce a la degradación y destrucción?

Mi hija mayor me envió un email con un link a un mensaje en vídeo que se haya en YouTube. Las palabras de ese mensaje tocaron profundamente mi corazón y las acepto como absolutamente verdaderas, y las comparto con ustedes.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Recuerdos ferroviarios de mi padre

En el año 1977, nos fuimos de Temuco con rumbo a la ciudad de Osorno. Mi padre había sido trasladado a aquella ciudad, pues había sido ascendido a Inspector de Tracción de la Tercera Zona de la Empresa de Ferrocarriles del Estado de Chile. Recuerdo que él tenía una oficina en la Estación de Ferrocarriles de aquella ciudad (Osorno era su ciudad natal) y tenía que concurrir a los accidentes ocurridos en la vía y supervisar variadas actividades. Más tarde, en el mes de septiembre del año 1978, él recibe el cargo de Jefe de la Casa de Máquinas en la misma ciudad, y su oficina estaba en la altura de un segundo piso de aquella inmensa construcción ubicada en el barrio Ovejería. Su oficina era oscura y se accedía por una empinada escalera de madera. Mi memoria guarda la imagen de unas grandes máquinas de escribir, denominadas "planilleras". Nuestra casa habitación, perteneciente a Ferrocarriles, era la primera de la cuadra, y su patio colindaba con el inmenso terreno de la Casa de Máquinas, sólo separados por una alta muralla de ladrillo. Desde la altura de aquella pared me entretenía observando las maniobra de guardar y sacar las máquinas que allí se alojaban. Una pequeña locomotora, conocida coma "La Choca", se encargaba de efectuar esas maniobras, "subiendo" las locomotoras a un transportador con tracción eléctrica, que se movía en línea recta, ya que aquella Casa de Máquinas no tenía la típica "tornamesa" con tracción humana.

Buscando entre las cosas que dejó mi padre tras su fallecimiento, en enero del año 2009, hallé un instrumento metálico y junto a él una hoja de papel, con la típica caligrafía de mi papá, con una descripción de las partes de aquella pieza metálica. Desconozco el nombre técnico, pero deduzco que se trata de una especie de plantilla para verificar el estado del perfil de las ruedas de los trenes. Tendré que averiguar con viejos ferroviarios cómo se llama.

ACTUALIZACIÓN (11-MARZO 2011): Gracias a la publicación de Italo Martínez Rival, en su Blog "Vida de Trenes", he podido enterarme que este instrumento se llama "Calibre". Fotografías y descripción técnica se pueden ver en el post respectivo, haciendo clic aquí.


martes, 15 de diciembre de 2009

Recorriendo el pasado

El martes 8 de diciembre reciente viajé en el tren de la 9:30 horas hacia la estación ferroviaria de Pua. Mi intención era fotografiar al "Tren de la Araucanía", con su locomotora a vapor, a su paso por el centenario puente Quino, al Norte de aquella estación. Una hora y diez minutos de viaje me separó de la agobiante "civilización" y me llevó a disfrutar de una época en la que mi bisabuelo trabajaba en su oficio técnico de albañil, en la ruta ferroviaria que penetraba en Araucanía. Una vez que descendí del "Regional", me encaminé directamente al encuentro con el puente El Salto y más allá con el Quino.

TLD 503 en Pua

Ambos puentes tienen placas identificatorias del fabricante "Schneider & Cie", de Creusot, Francia y son del año 1893. Aunque, como todos los grandes puentes de la red ferroviaria que fueron reforzados en la década de los años 1920 (con variados métodos: más pilares, arcos, escuadras, tirantes, etc.), la estructura principal es la misma que fue instalada hace más de cien años y que han resistido temblores y terremotos y el inexorable pasar del húmedo tiempo del sur chileno. Un vistazo a la albañilería de aquella época me provoca asombro y admiración, por su calidad. Gran molestia, y hasta rabia, me produce el observar cómo gente descriteriada y malvada ha derribado muchas de las piedras de coronación que le daban un toque de arte y belleza a aquellas imponentes estructuras. No sólo lo he visto allí, si no que en varios viaductos ferroviarios que he visitado en el transcurso del tiempo.

Placa en el Quino

Antes de llegar a la mitad del viaducto que cruza la quebrada sobre el río Quino, el claxon de un tren que viene desde Victoria me sobresalta. Detengo mi caminar por los durmientes, miro hacia el Norte y la luz de los potentes focos del TLD que va hacia Temuco me hacen buscar urgentemente un lugar en donde ponerme. Me afirmo de la estructura, al borde del puente, apunto mi cámara y grabo la pasada del tren mientras todo el acero tiembla a mi alrededor, luego termino de cruzar esa elevada vía ¡con la adrenalina a tope!. Más tarde, la pasada del Tren de la Araucanía, rumbo a la ciudad de Victoria, marca el fin de mi espera en el Quino. Caminando por los durmientes, y venciendo el vértigo, regreso al acceso Sur del puente y bajo al fondo de la quebrada para fotografiarlo desde otra perspectiva.

Puente Quino

Regreso a la vía férrea y me encamino al El Salto. Éste se aprecia en mejor estado que el Quino; lo cruzo y busco un lugar desde el que pueda obtener imágenes del regreso por el lugar del Tren de la Araucanía. Escojo el sitio adecuado, instalo el trípode de mi cámara, luego me dedico a observarlo y tomo fotografías de aspectos que me parecen relevantes. De regreso al lugar escogido para filmar, me repongo del calor del día consumiendo abundante líquido; también me sirvo un par de plátanos y unos sandwiches. No hay que deshidratarse, ni menos pasar hambre...

Puente El Salto

A las 15:30 horas escucho desde el Sur el claxon característico de una gran locomotora Diesel y preparo en el trípode la cámara. Un minuto más tarde pasa rumbo al Norte un tren carguero por El Salto. Casi una hora más tarde se escucha el pito de la locomotora número 820 y filmo su pasada por el mismo puente. Mi meta está cumplida. Recojo mis cosas y me encamino hacia Pua. En eso recibo una llamada en mi teléfono celular. Un amigo que viaja con su familia en el tren turístico que acababa de pasar, me informa que el convoy se quedará en la estación Pua a la espera del Regional que viene desde Temuco, cruce que acontecerá en casi una hora más. Apuro mis pasos hacia Pua, en la aún calurosa tarde, llegando al lugar unos quince minutos después.

Pua: una de las interpretaciones acerca de su nombre

Unas fotos al Tren de la Araucanía detenido, otras a dos abandondas locomotoras a vapor y sus tenders, a una antigua casa y a la estación ferroviaria ocupan mi tiempo. La albañilería de la estación (inaugurada en el año 1891) me hace pensar que quizás las manos de mi bisabuelo estuvieron por allí, a sólo unos doce kilómetros de Victoria, en donde residía en aquella época.

Edificio Estación Pua

Antigua casa cerca de la Estación

La llegada del Regional desde Temuco y la partida hacia aquella ciudad capital del Tren de la Araucanía son captadas por mi cámara. A las 18:24 horas llega el Regional desde Victoria y lo abordo. Nos detenemos unos cortos momentos en Perquenco, Quillén, Lautaro, Lautaro centro, Pillanlelbún; una pasada sin detención en Cajón y finalmente la gran urbe de Temuco. La tarjeta SD de mi cámara está llena y yo culmino cansado, pero satisfecho este día. ¡Me agradan tanto estos viajes al pasado!

En mi canal de YouTube es posible apreciar un video con parte de la experiencia que he relatado, al que titulé "Cazando trenes".

sábado, 21 de noviembre de 2009

Los hijos: el amor y el dolor

La desesperada búsqueda que hace una madre de su hija extraviada, aparentemente en Chile, me hace escribir este post.

Una ciudadana de la República de Paraguay, haciendo uso de los recursos que internet puede proveer, me contactó a través de mi blog sobre investigación genealógica e historia familiar, solicitándome pudiera ayudarla a encontrar a su pequeña hijita. Aunque mi trabajo es la búsqueda de ancestros, no he podido negarme a su pedido, ante el cruel sufrimiento emocional en la que esta madre se encuentra, al no tener noticias de su pequeña desde más de tres meses.

Mi modesta ayuda es poder publicar la petición de auxilio que ella hace a los ciudadanos chilenos, especialmente a aquellos que tengan residencia en la Región Metropolitana de Santiago, comuna de Buin, zona en la cual tendría residencia la familia del padre de la pequeña, quien la trajo a Chile (hace casi dos años) por motivos de vacaciones, a la comuna de Buin, población Gabriela Mistral.

La ausencia de otros familiares que pudieran ayudar a esta acongojada madre, ciudadana paraguaya, además de otras difíciles y tremendamente complejas circunstancias que le aquejan, le hacen imposible dejar a otros dos pequeños hijos en Paraguay, viajar a Chile y dedicarse a la desesperada búsqueda de su hijita.

La pequeña niña se llama
MARÍA ALEJANDRA DE LOURDES OJEDA ANTEBI



El padre de la pequeña, ciudadano chileno, tiene por nombre
JUAN CARLOS OJEDA ABARZÚA

Solicito a los internautas chilenos, en especial a los de la Región Metropolitana de Santiago a que, en la medida de sus posibilidades, puedan prestar cualquier tipo de ayuda que lleve al tener noticias de esta niña extraviada. Compartan o envíen este post a sus conocidos, amigos y familiares en la comuna de Buin, quizás alguien sepa de una pequeña niña paraguaya o que quizás tenga un acento o tono diferente en la manera de hablar de un niño o niña de nuestro país.

Invito a los Directores, profesoras o profesores, padres y apoderados de los diversos colegios y escuelas en Buin o en Santiago, o en cualquier lugar de Chile, y a sus pequeños hijos que pudieran tener a María Alejandra de Lourdes Ojeda Antebi como compañerita de curso, a que envíen un mensaje anónimo en este post.

Mensajes, con sugerencias, datos o pistas, pueden ser posteados de manera anónima en este mismo blog.

La madre desea saber que su hijita está bien y, si fuera posible, al menos lograr escuchar su voz a través de un teléfono, lo que daría un alivio a su inmenso dolor maternal.

La deseperación que embarga a la madre de la pequeña está traducida en un pedido de misericordia al buen corazón y solidaridad de los ciudadanos chilenos.

¡ Muchísimas gracias por su posible colaboración !

domingo, 18 de octubre de 2009

Licor de oro de Chonchi

Regresando desde Detico (en el sur de la Isla de Chiloé), luego de haber participado de un emocionante encuentro con un integrante de una rama de la familia materna de mi madre, pasamos necesariamente por la pequeña ciudad de Chonchi, ya que mis hermanas habían encargado a mi mamá que les llevara el renombrado "Licor de Oro" de aquella localidad.

El licor de oro es una bebida alcohólica fabricada artesanalmente, en base a un aguardiente o alcohol de alta graduación (unos 90 grados), suero de leche de vaca, azafrán y cáscara de limón. La bebida pasa por un proceso de decantación de más de un semana, en el que se va extrayendo una nata hasta que ésta ya no aparezca más en el brebaje. Queda de un color amarillo transparante muy bonito.

Composición fotográfica que hice, con la botella que regalé a mi amigo.

Llegando a Chonchi no sabíamos dónde encontrar un lugar en el que se vendiera este típico producto, y era un día domingo. No se veía a nadie por las empinadas calles. Nos detuvimos en una esquina a preguntarle a un solitario hombre que acababa de aparecer en dicho lugar, justo en dirección hacia nosotros. Bajé la ventanilla de la puerta del vehículo y luego de saludar a aquel lugareño, pregunté por un sitio en el que pudiéramos adquiri el producto. El hombre dijo "¡aquí, a la vuelta de la esquina!". "¡Qué casualidad, justo aquí!", dijimos. Bajé del automóvil, junto con mi madre, y nos siguió mi sobrino. Tocamos la puerta de la casa y nos salió a atender una muy amable mujer. Le dijimos que nos habían dicho que allí se vendía el famoso licor de oro de Chonchi y preguntamos si disponía de varias botellas, a lo que aquella mujer, ya mayor, indicó que pasáramos al interior de su casa. Nos llevó hasta la gran sala de la cocina, en la que ella produce artesanalmente una gran variedad de licores, aparte del licor de oro: enguindado, licor de pera, licor de apio, enmutillado, rompón, licor de café, etc. Suis precios varías entre los dos mil y tres mil pesos por botella. Mi madre compró diversas variedades para llevar de regalo, mi sobrino compró un botella de licor de oro y yo otra. Ésta se la regalé a mi amigo Jaime, para su cumpleaños.

La artesana que produce esta gran variedad de mistelas se llama Rosa Pérez Pinto, y tiene su domicilio en la calle Centenario número 198, de Chonchi. Le pedí a ella una tarjeta de presentación , la que expresa: "Artesanía en Licores Con Recetas de la Colonia".

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sangre Williche en mis venas !!!

El encuentro con un anteriormente desconocido pariente, ha abierto las puertas al maravilloso panorama de la historia de mis bisabuelos maternos, por línea materna. Una fotografía que capturé de la Bahía Detico en el mes de enero del año 2007 y que subí al sitio Web Panoramio proveyó el medio para, sin querer, encontrar a un primo hermano de mi madre, habitante de aquel lugar del Sur de la Isla de Chiloé.

Bahía Detico, Isla Acui y Volcán Corcovado

Los días 25, 26 y 27 de septiembre pasados, mi madre, mi hermano, un sobrino y yo disfrutamos de la generosa hospitalidad de nuestro pariente y de su cariñosa esposa. Más de setenta años habían transcurrido desde que Manuel Pérez había visto por última vez a mi madre, siendo ella una pequeña niña de tres años de edad, y él de unos cinco. Él recordaba el encuentro con su prima hermana (acaecido en el año 1938), pero mi madre nada conservaba en su memoria de aquel viaje a la Isla de Chiloé desde la lejana localidad de Corral (provincia de Valdivia), una vez fallecido en aquel puerto su padre Luis.

Mi hermano, mi sobrino y yo, en playa de Detico

Manuel nos relató la historia de cómo sus abuelitos (mi bisabuelos Benito Pérez Avendaño y Matilde) se conocieron y formaron una nueva familia, hechos que eran absolutamente desconocidos para nosotros. Mi bisabuelo Benito era un verdadero "chilote marino", como lo dice la letra de una canción folklórica chilena, quien junto a su padre tenían un negocio de venta de maderas en la Isla Lemuy, la que estaba deforestada. Para ello debían navegar en su propio lanchón velero, unos sesenta kilómetros hacia el Sur e internarse en el estuario del estero Paildad, en donde cargaban fina madera. En uno de los retornos a Lemuy la navegación se hizo imposible, debido al temporal que se levantó. El viento del Norte les hizo tener que entrar a "capear" el temporal en la Bahía Detico, pasando por la península Queilen. Mi tatarabuelo ordenó a su hijo y a otro tripulante del lanchón que bajaran a la playa a buscar agua dulce para preparar abordo la comida. En tierra firme hallaron a unos lugareños, los que les manifestaron que el temporal duraría dos días más, por lo que les invitaron a una festividad que habría. En aquel baile, en el que no faltaban ni guitarras ni acordeones, además amenizado por la música "envasada" que reproducía una "Victrola", mi bisabuelo Benito (que entonces, fines del siglo diecinueve, tendría unos dieciocho años de edad) conoció a una "indiecita" que le causó impacto y le hizo olvidar a la novia que tenía en Lemuy (el "cuero desabrido", según lo que contó a su nieto Manuel Pérez). Benito se casó con Matilde en Puqueldón en el año 1897, teniendo con ella ocho hijos, cinco varones y tres niñas. Al no tener tierras propias en la isla Lemuy, Matilde aconseja a su marido a que emigren hacia Detico, territorio ocupado por su famila ancestral. Benito ocupa allí una franja de terreno boscosa, en la ladera de una colina y con vista a la bahía; compra una yunta de bueyes "en dieciocho centavos oro", despeja y nivela el terreno, traslada grandes piedras, desde la distante playa, con las que establece las fundaciones de su rústica casa de madera; planta manzanos, traídos desde su natal Lemuy; y se dedica a la agricultura. Allí mismo mis bisabuelos terminaron sus solitarios días terrenales, tras haber emigrado todos sus hijos, incluída mi rebelde abuela (con 16 años de edad).

Lomaje y explanada en donde estuvo la casa de mi bisabuelo Benito

Manzanos y lugar en que estuvo la casa construida por mi bisabuelo, alrededor del 1900

Una partida de nacimiento rectificada de mi abuela Rosa Pérez, señala que la madre de ella se llamaba Matilde Aguilar Cárdenas, lo que en este feliz encuentro Manuel Pérez desmintió, lo que yo corroboré a través del hallazgo de la partida de matrimonio: mi bisabuela se llamó Matilde Ayan Maripillán, descendiente de los nativos chilotes de la etnia mapuche, de identidad williche ("gente del Sur"). Debido a la discriminación que sufrían estos ancestros míos, por el apellido indígena, tuvieron que adoptar apellidos españoles. En lo personal, me he sentido inundado de un grato sentimiento de orgullo, al enterarme de que llevo en mi identidad genética los genes de una raza que vivía en las islas del archipiélago de Chiloé antes de que el conquistador español llegara a instalarse, construyendo fortificaciones y fundar villas y poblados. Ésta es mi alegría: llevar sangre williche en mis venas.

Vista hacia la Bahía Detico

martes, 22 de septiembre de 2009

La Santa Biblia: Reina-Valera 2009


Ya está disponible la edición SUD (Santo de los Últimos Días) de la Biblia en el idioma español. Su texto está basado en la edición Reina-Valera del año 1909 "y ha sido revisado de manera muy conservadora", haciéndose "énfasis en la modernización de cierta gramática antigua y de vocabulario que ha variado en lo que respecta a significado y aceptabilidad."

La diferencia entre la edición SUD y las otras ediciones en español usadas anteriormente por La Iglesia de Jesuscristo de los Santos de los Últimos Días, todas publicadas por las Sociedades Bíblicas Unidas, es que el texto bíblico se basa en la edición Reina-Valera del año 1909, escogida debido a la disponibilidad de los derechos de autor y al reconocimiento general de la calidad de esa traducción, haciéndosele algunas actualizaciones muy conservadoras en lo que respecta a gramática y vocabulario antiguos, usados hacen cien años atrás.

La edición SUD cuenta con diferentes ayudas para el estudio, tales como:
  • una página introductoria en la que se reconoce la labor de los traductores originales, dando una reseña de lo que contiene la edición SUD;
  • un encabezamiento en cada capítulo, el que ofrece al lector un breve resumen del contenido de cada uno de ellos;
  • notas explicativas al pie de página, que definen términos poco comunes y que se vinculan con temas relacionados en la "Guía para el estudio de las Escrituras", el que forma parte de los ejemplares de la "triple combinación" (un sólo tomo que contiene al Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio);
  • pasajes correlacionados, que ayudan a los lectores a encontrar pasajes de las Escrituras que se relacionan entre sí entre los libros canónicos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la "Santa Biblia", el "Libro de Mormón", "Doctrina y Convenios" y "La Perla de Gran Precio");
  • una guía de referencias de la Santa Biblia, que incluye referencias clave agrupadas bajo los encabezamientos "Trinidad", "Temas del Evangelio", "Personas", "Lugares" y "Acontecimientos";
  • selecciones en español de la traducción que realizó José Smith de la Santa Biblia en el idioma inglés;
  • fotografías y mapas bíblicos a color, que ayudan a los lectores a visualizar la geografía y los nombres de los lugares de los lugares bíblicos.
La edición SUD de la Santa Biblia está también disponible gratuitamente en formato de texto electrónico y en formato de audio mp3 aquí.

Los ejemplares impresos y las grabaciones de audio en formato CD están disponibles para su adquisición, a través de los Centros de Distribución de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, pudiéndose ver precios por país y opciones de pedido aquí.

lunes, 27 de julio de 2009

Otro anciano de la familia se ha ido

Pedro Alejandrino Hernández Aguilera, de 76 años edad, hijo de don Roberto Alejandrino Hernández y de doña Aurora Aguilera Aguilera, vecino de la localidad de Bulnes, en la provincia de Ñuble, ha fallecido. El triste acontecimiento ocurrió el sábado 25 de julio de 2009, en el hospital de la ciudad de Chillán, debido a un nuevo accidente vascular cerebral, causado por presión arterial alta, enfermedad que ha perseguido a todos los que llevan la sangre de los Aguilera, incluido mi ya fallecido padre. Junto a mi hermano viajamos hasta la localidad de Bulnes para acompañar a su viuda y a su único hijo.

23 de agosto de 2008. El autor de este blog junto a don Pedro Hernández Aguilera y su familia

Llegué a conocer a don Pedro Hernández Aguilera el 23 de agosto del año 2008, como resultado de la investigación histórica y genealógica que estoy efectuando sobre mi familia. Era nieto de don Pedro Aguilera Utreras (un veterano de la Guerra del Pacífico) y de doña Eumenia Aguilera Aguilera. Esta última fue hija de don Santos Aguilera Marchan, quien a su vez era hermano de mi bisabuelo Domingo Aguilera Marchan.

En el responso efectuado en el Cementerio de la localidad, gracias a la petición que mi hizo su hijo Pedro Hernández Cisternas, tuve la oportunidad de decir unas palabras sobre mi lejano pariente, en especial sobre sus valores morales y su amor por su tierra, transmitidos desde generaciones en la familia, entre cuyos integrantes estuvo su abuelo Pedro Aguilera Utreras, quien a la edad de 16 años se enroló en las fuerzas que conformaron el Batallón Chillán, futuro Regimiento Chillán que participó en la Guerra del Pacífico, hacia finales del siglo diecinueve.

Un hecho importante en mi vida fue alcanzar a compartir con don Pedro Hernández Aguilera en dos oportunidades, ya que los ancianos miembros de la familia van desapareciendo y sus recuerdos sobre los ancestros se van con ellos. Por ello es que me hallo empeñado en descubrir a estos miembros de la familia, para alcanzar a rescatar la historia de quienes la vivieron y quienes han aportado sus valores al patrimonio familiar.

viernes, 24 de julio de 2009

Digan ¡Adiós a los cuentos de hadas!

Aprendí a leer antes de ir al primer año de la escuela, y ésto me permitió tener acceso a mi primera afición: la lectura. ¡Cuánto me agradaban los cuentos y las historias fantasiosas! Aún recuerdo el haber leído y releído muchas veces un libro que me fue regalado: "Cuentos de hadas famosos". Mi imaginación trabajaba a todo dar y me gustaba sentir que yo era el caballero de la armadura reluciente, que rescataba a los desvalidos o impresionaba y enamoraba a hermosas y tan femeninas princesas. No me di cuenta, pero mi mente y parte de mi personalidad soñadora y la incorporación de ideales, acerca de las personas y las situaciones de la vida, se estructuraron en aquellos primeros años de mi vida con la cooperación de esos sanos relatos y su intrínseca fantasía.

Ya pasada la medianía de los cuarenta años de edad he meditado en cuanto a los dolorosos episodios de mi vida, relacionados con ideales imposibles y con mis sentimientos que he sentido traicionados. Frustraciones, oscurísima depresión y desilusiones de todo tipo martillaron mi vida en los últimos seis años. El análisis que he hecho a mi vida me ha llevado a la siguiente conclusión: que el relatar, leer y el hacer crecer con la fantasía de los hermosos cuentos de hadas NO ES LO MÁS SANO PARA UN NIÑO O NIÑA.

Hace un par de días escuché en la radio el comentario de un psicólogo que reafirmó en mí esta idea, lo que me ha dado un apoyo extra para plantearlo en mi blog.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua dice acerca de la palabra "Fantasía: Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales." O sea, fantasía es ilusión, presunción, invención o ficción, casi podría decirse una real mentira. Con ello, los cuentos de fantasía conducen a la creación en la mente infantil de imágenes de personas y situaciones que en la realidad casi nunca existirán. Un ejemplo: niños que idealizan a sus madres y al género femenino, o niñas que idealizan a su padres y al género masculino. Me he llegado a preguntar si ¿no ha sido eso la base que motiva el deterioro o la destrucción de las relaciones de pareja?. ¿Han dicho o han escuchado decir "Yo creía que tú eras así o asá", "Me has decepcionado", "Me desilusionaste", etc.? Idealizar a las personas, pensando que todas tienen buenos sentimientos, que todas desean "la paz mundial", que todos te estiman, que a muchos les interesas sinceramente, no es real. Sí, debemos aspirar a creer en lo mejor y a construirlo hasta donde podamos (más la ayuda extra del Supremo Hacedor), pero con los pies en la realidad de que el ser humano, en su forma "natural" (alejado de lo Divino), es envidioso, ocioso y egoísta.

Entonces, ¿qué relatar a nuestros niños? He expuesto a mis conocidos que lo mejor es hablar a los pequeños de situaciones reales, expuestas de una manera comprensible a sus mentes. ¡Qué mejor que las experiencias propias! Relatar, por ejemplo, que por haber obedecido a una instrucción o regla se evitó un accidente; que los abuelos vivieron en una época en que vivir era difícil, pero que con mucho ahínco pudieron salir adelante; que por haber hecho lo correcto ocurrió tal o cual cosa; que el decir la verdad resultó en un bien, etc. A quienes sean cristianos, les digo: lean a sus niños de las Santas Escrituras los abundantes relatos y enseñanzas que en ellos hay, acerca de personas reales y que existieron en el pasado. Lo mismo para quienes posean otras buenas y edificantes creencias religiosas o espirituales.

Debemos dar forma a las pequeñas mentes con la realidad y no con ficción o vana ilusión. Que las historias verdaderas del pasado y del presente sean ahora para los infantes una positiva influencia en sus mentes en proceso de estructuración, para que en el futuro ellos vivan y tomen decisiones más acertadas con la realidad.

martes, 30 de junio de 2009

Los diez años de Blogger

Blogger ha sido para mí un gran descubrimiento! Me ha permitido expresar mis ideas, mis experiencias y mis aficiones. También me ha ayudado a conocer a personas que tienen intereses muy semejantes a los míos y que se toman el tiempo de leer mis posts. Con Blogger me siento un ciudadano del mundo, pues he descubierto que mis blogs son visitados por personas de distintos lugares de la Tierra, algunos llegados hasta aquí por que el navegador y el buscador le han mostrado mi dirección en la gran Internet.

He descubierto que poseo un talento que estaba oculto: el expresar mis descubrimientos, ideas y emociones a través de un medio escrito, como lo es el espacio que provee Blogger para ello. Blogger me ha ayudado a ir perfeccionándome en este tipo de expresión, lo que ha sido demostrado con emails de lectores que me han felicitado por lo que publico, provocándome una satisfacción personal al saber que puedo ser útil a alguien sin tener que estar presente físicamente.

En agosto de 2009 acontece el décimo aniversario de Blogger y, de antemano, expreso mis agradecimientos a este medio y a todos aquellos internautas que dedican parte de su tiempo a leer y a seguir mis distintas publicaciones, manifestadas en mis blogs "Al-Usul, Al-Wusul", "Redimiendo a mis raíces", "Bitácora de mi bicicleta" y a mi recien nacido "Genealogía e historia familiar en Chile".

MUCHÍSIMAS GRACIAS BLOGGER E INTERNAUTAS DEL MUNDO !!!

miércoles, 24 de junio de 2009

Encontrando a la familia en Internet

Ésta fotografía ha permitido el "encuentro" de descendientes de dos líneas familiares que se unen en un antepasado común, un chileno de la Isla de Chiloé, Chile, del ya distante principio del siglo veinte.

En el verano del año 2007 (la fecha está impresa en la fotografía misma) mi hermano y yo visitamos fugazmente la Isla de Chiloé y nos encaminamos hacia la tierra de los antepasados de mi madre. En un día y medio visitamos varias importantes localidades, pero nuestro destino era la costa Este de la isla, en la zona que fue el refugio y residencia de los padres de mi abuelo materno: el puerto de Queilen. Luego de estar allí y al comenzar a regresar por el camino que nos llevaría de regreso a Chonchi, tomamos el desvío a la caleta Detico, lugar en donde mi abuelo residió en su juventud. Tomamos varias fotografías para el recuerdo, y una de ellas fue la que puse en el sitio web "Panoramio", y es la que está en este post.

Ayer, revisando mi casilla de correo electrónico, encontré un mensaje de Panoramio en el que se me informaba que había sido escrito un comentario en relación con mi fotografía de Detico. La persona que firmaba el comentario tenía un apellido familiar: el materno de mi madre. Escribí inmediatamente un mensaje a la dirección de correo electrónico que aparecía, y hoy me fue respondido. Resultado: el "comentarista" ¡resultó ser un pariente! El antepasado común, en mi caso, es mi bisabuelo materno don Benito Pérez Avendaño.

Firmemente creo que el encontrar a representantes de descendientes de otra líneas de la familia es muy gratificante, pues lo que llega a compartirse con ellos tiene que ver con cálidos lazos fraternales que unen verdaderas redes en los que han crecido y se han desarrollado integrantes de distintas generaciones, cada cual con sus costumbres y valores propios, de los cuales uno llega a ser el resultado final, una especie de amalgama de elementos incorporados por aquellos: un ser humano que, si no tiene por compañía a su historia familiar, no llega a comprenderse cabalmente a sí mismo.

Por eso digo ¡Viva el buen uso de la Internet! y ¡Bravo, por los buenos sitios web!

lunes, 27 de abril de 2009

Levantando la vista y limpiando el interior

He descubierto, tras levantar un poco más la vista, algo que se puede aplicar a la vida interior de una persona, aún de mi mismo.

Hasta hace poco, el salir de mi trabajo y alcanzar a efectuar algunos trámites y necesarias compras en el supermercado, antes de regresar a casa y encerrarme en ella, había sido una tradicional costumbre mía. En este ya tradicional trayecto desde mi trabajo, y hasta el lugar en el que subo al transporte público, no hacía más que recorrer las calles del centro de mi ciudad observando horizontalmente y en sólo cierto ángulo vertical de la panorámica: desde el suelo y hasta las vitrinas de los locales comerciales y unas pocas veces los anuncios publicitarios que requieren que el cuello se incline hacia atrás más de veinte grados o que la vista se lleve más allá de nuestra tradicional costrumbre. Un día me 'animé' a mirar qué había más arriba, desde el segundo piso de las edificaciones y aún más allá, y ... ¡oh!, ¡sorpresa!, un "nuevo mundo" apareció ante mis ojos. La verdad es que lo que hay más allá ha estado allí por mucho tiempo, pero lo "tradicional" o lo que es "normal" realizar me había quitado la oportunidad de ver detalles y otros elementos pertenecientes a la arquitectura urbana, especialmente en las edificaciones más antiguas. Tras los letreros luminosos y de los de publicidad estática están las verdaderas fachadas de los edificios, ocultos por la parafernalia que nos invita a acercarnos a la tienda y a comprar. Descuidados muros, estucos derruidos, modernos recubrimientos desprendidos; ventanas que alguna vez permitieron observar la calle desde lo alto, pero que ahora muestran desorden hacia el interior, etc., o sea, tras la "fachada" o "cáscara" o "imagen" o "apariencia" existe otra versión de las cosas, ¿o la real?.

Meditando en cuanto a este 'descubrimiento' recordé algo relacionado con estas apariencias en la propia conducta humana: "... limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia."; "... sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad." (Mateo 23:25-28). Esta tendencia humana a enmascarar, maquillar u ocultar lo que es feo, en vez de reestructurar, deshacerse definitivamente de lo corromopido e inútil es muy antigua, y es propia del conformismo y de procurar 'economizar' o hacer el mínimo esfuerzo antes de efectuar un más doloroso cambio. Ya no me refiero a lo tangible, material o físico, si no que a la transformación en un ser viviente "mejor". Creo firmemente que éste es el mensaje del Evangelio, no cambiar la apariencia externa de la persona o una manera mentirosa de actuar, si no que efectuar un cambio interno que, en forma consecuente, produce cambios externos.

Si el ser humano ha sido tradicionalmente formado desde su infancia o el entorno cercano, con elementos que le hacen preocuparse principalmente de lo que debe aparentar y no de lo que debe ser, se transforma en "pura cáscara", sin contenido valioso.Pero ésto se puede revertir. Cuando un inversionista adquiere un inmueble que es viejo pero al que vale la pena conservarlo, por que es hermoso o representa algo importante, debe efectuar un financiamiento acorde con su preservación y hacerlo un lugar atractivo. En estos casos el costo inicial es alto y, probablemente, la recuperación de la inversión es a largo plazo, aunque con contínua amortización con los ingresos de dinero. Me imagino que es lo mismo con una persona, y éste es el deseo del Creador hacia nosotros: nuestra transformación hacia una clase de ser superior o perfeccionado, abandonando modos o posturas falsas o malignas, básicas, degradantes o hasta animalescas. Nos invita a usar nuestras emociones para ser positivamente proactivos y constructivos y no malignamente reactivos.

'Levantar la vista', hacernos una instrospección (comparándonos con el Modelo), evaluar si somos duraderamente felices con nuestra tradicional y reactiva manera de ser, y luego limpiar ese interior de nuestro 'vaso', realizando una fuerte inversión (a veces dolorosa) debe ser el proceso a seguir. El resultado será la amortización de una parte de la cuantiosa deuda que hemos creado en nuestro paso por esta vida, lo que da paz y energía para seguir el duro camino de ganar experiencia en esta nuestra existencia terrenal. Si hacemos esos cambios, el resto de la deuda ya está pagada, no nos será cobrado y estaremos libres del justo castigo que se aplicará al estafador.

¡YO LO HE PROBADO, LO HE DISFRUTADO, Y LO VUELVO A DISFRUTAR CUANDO ME EVALÚO Y HAGO CORRECCIONES EN MI VIDA!

jueves, 9 de abril de 2009

La cantera de Metrenco: algo de su historia

Suicidios, accidentes y otros hechos son asociados a la existencia de la denominada Cantera de Metrenco, ubicada a unos tres kilómetros al Sur de Padre las Casas, en la comuna del mismo nombre, y a unos ocho desde Temuco, en la misma dirección cardinal.

La literatura que conozco hace referencia por primera vez de aquel sitio en el libro "Diez años en Araucanía 1889-1899", cuando el joven ingeniero belga Gustave Verniory señala que la vía férrea en construcción, desde Temuco a Pitrufquén, debía pasar por el extremadamente duro terreno de Quinquer, como se denominaba al sector antes de ser renombrado. Mucha pólvora y dinamita debió utilizarse para aplanar el lugar, e incluso debió excavarse un túnel de doscientos metros en la roca viva para cumplir con el trazado diseñado por los ingenieros. En uno de los pozos construidos para el efecto de dinamitar y producir el desprendimiento de toneladas de roca, ocurrió un lamentable accidente laboral. Un obrero que encendió la mecha de una carga explosiva al interior de un foso murió destrozado por la explosión, al caer al fondo tras cortarse la cuerda por la que subía a la superficie. Posiblemente la caída lo dejó inconsciente y no pudo apagar o quitar la mecha, lo que le hubiera permito sobrevivir.

La durísima tarea de allanar el sector demoró muchos meses, lo que hizo pensar a Verniory en modificar el trazado ferroviario, unos metros más hacia el Este. Una vista áerea (con GoogleEarth) muestra que la vía férrea efectivamente se desvía hacia el Este en una larga curva que "rodea" a la hoy conocida Cantera de Metrenco.

Los estudios científicos señalan que el afloramiento de la roca, manifestado en aquel peñón, es del "tipo andesítico y basáltico afaníticas, grises oscuras, algo negruzcas", o sea de características volcánicas: "andesita: roca volcánica compuesta de andesina, propia de la Cordillera de Los Andes"; "afanítico: microcristalino". Se piensa que un ciclo eruptivo pre miocénico habría generado aquel tipo de cerro de roca, o sea, hacen más de 25.000.000 de años atrás.
Acceso a la cantera, desde el lado de la vía férrea

Hacia principios de los años 1900, de aquella cantera se extraía piedra para el adoquinado de las principales calles de la ciudad de Temuco, vestigios que aún se pueden observar, por ejemplo, en el tramo de Avenida Balmaceda que pasa por el frente del Cementerio General de Temuco y en algunas calles perpendiculares aquella, en el mismo sector.

En el año 1958, un destacado ciudadano alemán e importante comerciante, industrial e inversionista de la ciudad de Concepción, don Julio Plesch Asmus, regularizó la posesión de aquellos terrenos comprando un retazo de casi cinco hectáreas a la Comunidad Rapimán, en la que se encontraba la cantera. En aquella época el señor Plesch llevaba extrayendo piedra por más de veinte años, mediante varias concesiones de la Empresa de los Ferrocarriles del Estado, instalando una gran faena en el mismo lugar, con una planta de chancado en la que producía balasto para las vías férreas, siendo el administrador de aquella industria el ingeniero civil industrial don Carlos Hepp Klapp.

Antiguo anuncio publicitario de la firma de don Julio Plesch

En el año 1968 el señor Plesch inscribe la manifestación minera y la pertenencia minera en el Registro de Minas del Conservador de Bienes Raíces de Temuco, señalando haber decubierto "un yacimiento de oro, fierro, rocas y otras pastas, siendo la roca el material que contiene los metales antes anotados.- El punto de hallazgo se encuentra a unos doscientos metros al Oeste de la línea del Ferrocarril y a unos veinticinco metros al Este del antiguo Camino Público a Temuco.-".

Al descontinuarse el contrato con la Empresa de Ferrocarriles del Estado, la planta paralizó sus faenas, siendo explotada más tarde por otras empresas, como por ejemplo "Gender Limitada".

Al fallecer el señor Julio Plesch Asmus, sus descendientes inscribieron los terrenos a su favor. Actualmente los terrenos que ocupa aquella gran excavación se encuentran en la ex comunidad mapuche que encabezó el cacique Antonio Rapimán, en el lugar Licanco, y se identifica como Hijuela número 112 en la división que hizo el Instituto de Desarrolo Agropecuario de aquella ex comunidad.