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viernes, 10 de octubre de 2014

Noticias de la industria del petróleo en Chiloé

Como ya saben, me gusta el conocer de los hechos del pasado, aquellos que ya han quedado escondidos en la niebla de los tiempos. Así logro saber y comprender con mejor visión los contextos históricos.
El día de ayer me encontraba "hojeando" las páginas de un lote de ejemplares del magazine "Sucesos", fundado en el puerto de Valparaíso en el año 1902, los que han sido digitalizados por la Biblioteca Nacional de Chile y se encuentran disponibles en formato PDF en el sitio Web "Memoria Chuilena" (ver, Sucesos 1902-1932). En un ejemplar del año 1913 apareció una breve nota, con una fotografía que la ilustra, sobre una prospección petrolífera en el sector Manao de la isla de Chiloé. Me pareció muy interesante, pues pareciera ser que en la actualidad poco se conoce de ello, o, por lo menos, no era de mi conocimiento. Aquí pego la imagen del artículo y, seguidamente, un texto que encontré "googleando" sobre este tema.




El texto, que hallé en la Web, procedente de una página que ya solamente es posible ver a través de la revisión de la  "caché" que ofrece el navegador Google (documentoshistoriaregion.cl), expresa lo siguiente:

"PETRÓLEO EN CHILOÉ

Fuente: Diario El Llanquihue, Lunes 27 de mayo de 1912; Año XXVII, número 1469.
Contextualización: La búsqueda de petróleo se traslada de Carelmapu a Manao en Chiloé.

Texto:
 “Ha despertado verdadero interés el descubrimiento de petróleo en Manao. El gobierno ha puesto á disposición de la Compañía de Petróleo de Chiloé la nueva y poderosa sonda, la que será llevada en la próxima semana por el ingeniero Hall y el capitalista Miguel. La Compañía de Petróleos de Chiloé consta de 3000 acciones, de las cuales han sido cubiertas hasta ahora 800.
Se asegura que el Ministerio de Industria ha ordenado unir telegráficamente a Ancud con Manao, con el objeto de facilitar la explotación de petróleo. Los ingenieros creen que en otros puntos de la sala existen yacimientos análogos”.

DESCUBRIMIENTO DE PETRÓLEO EN CHILOÉ
Fuente: Diario El Llanquihue, martes 7 de octubre de 1913; Año XXVIII, número 1861.

Texto:
“Don Daniel Bello a cargo de la jerencia de la Sociedad Petrolífera del Pacífico ha enviado el siguiente telegrama a Santiago: “Sábado temprano a 74 metros arenisca blanda fina y comprobada manifestación gas primera formación en este pozo, igual llano Carelmapu en hondura”. Según este telegrama es un hecho ya, que hay petróleo en Chiloé, de lo que muchos dudaban”.

domingo, 18 de octubre de 2009

Licor de oro de Chonchi

Regresando desde Detico (en el sur de la Isla de Chiloé), luego de haber participado de un emocionante encuentro con un integrante de una rama de la familia materna de mi madre, pasamos necesariamente por la pequeña ciudad de Chonchi, ya que mis hermanas habían encargado a mi mamá que les llevara el renombrado "Licor de Oro" de aquella localidad.

El licor de oro es una bebida alcohólica fabricada artesanalmente, en base a un aguardiente o alcohol de alta graduación (unos 90 grados), suero de leche de vaca, azafrán y cáscara de limón. La bebida pasa por un proceso de decantación de más de un semana, en el que se va extrayendo una nata hasta que ésta ya no aparezca más en el brebaje. Queda de un color amarillo transparante muy bonito.

Composición fotográfica que hice, con la botella que regalé a mi amigo.

Llegando a Chonchi no sabíamos dónde encontrar un lugar en el que se vendiera este típico producto, y era un día domingo. No se veía a nadie por las empinadas calles. Nos detuvimos en una esquina a preguntarle a un solitario hombre que acababa de aparecer en dicho lugar, justo en dirección hacia nosotros. Bajé la ventanilla de la puerta del vehículo y luego de saludar a aquel lugareño, pregunté por un sitio en el que pudiéramos adquiri el producto. El hombre dijo "¡aquí, a la vuelta de la esquina!". "¡Qué casualidad, justo aquí!", dijimos. Bajé del automóvil, junto con mi madre, y nos siguió mi sobrino. Tocamos la puerta de la casa y nos salió a atender una muy amable mujer. Le dijimos que nos habían dicho que allí se vendía el famoso licor de oro de Chonchi y preguntamos si disponía de varias botellas, a lo que aquella mujer, ya mayor, indicó que pasáramos al interior de su casa. Nos llevó hasta la gran sala de la cocina, en la que ella produce artesanalmente una gran variedad de licores, aparte del licor de oro: enguindado, licor de pera, licor de apio, enmutillado, rompón, licor de café, etc. Suis precios varías entre los dos mil y tres mil pesos por botella. Mi madre compró diversas variedades para llevar de regalo, mi sobrino compró un botella de licor de oro y yo otra. Ésta se la regalé a mi amigo Jaime, para su cumpleaños.

La artesana que produce esta gran variedad de mistelas se llama Rosa Pérez Pinto, y tiene su domicilio en la calle Centenario número 198, de Chonchi. Le pedí a ella una tarjeta de presentación , la que expresa: "Artesanía en Licores Con Recetas de la Colonia".

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Sangre Williche en mis venas !!!

El encuentro con un anteriormente desconocido pariente, ha abierto las puertas al maravilloso panorama de la historia de mis bisabuelos maternos, por línea materna. Una fotografía que capturé de la Bahía Detico en el mes de enero del año 2007 y que subí al sitio Web Panoramio proveyó el medio para, sin querer, encontrar a un primo hermano de mi madre, habitante de aquel lugar del Sur de la Isla de Chiloé.

Bahía Detico, Isla Acui y Volcán Corcovado

Los días 25, 26 y 27 de septiembre pasados, mi madre, mi hermano, un sobrino y yo disfrutamos de la generosa hospitalidad de nuestro pariente y de su cariñosa esposa. Más de setenta años habían transcurrido desde que Manuel Pérez había visto por última vez a mi madre, siendo ella una pequeña niña de tres años de edad, y él de unos cinco. Él recordaba el encuentro con su prima hermana (acaecido en el año 1938), pero mi madre nada conservaba en su memoria de aquel viaje a la Isla de Chiloé desde la lejana localidad de Corral (provincia de Valdivia), una vez fallecido en aquel puerto su padre Luis.

Mi hermano, mi sobrino y yo, en playa de Detico

Manuel nos relató la historia de cómo sus abuelitos (mi bisabuelos Benito Pérez Avendaño y Matilde) se conocieron y formaron una nueva familia, hechos que eran absolutamente desconocidos para nosotros. Mi bisabuelo Benito era un verdadero "chilote marino", como lo dice la letra de una canción folklórica chilena, quien junto a su padre tenían un negocio de venta de maderas en la Isla Lemuy, la que estaba deforestada. Para ello debían navegar en su propio lanchón velero, unos sesenta kilómetros hacia el Sur e internarse en el estuario del estero Paildad, en donde cargaban fina madera. En uno de los retornos a Lemuy la navegación se hizo imposible, debido al temporal que se levantó. El viento del Norte les hizo tener que entrar a "capear" el temporal en la Bahía Detico, pasando por la península Queilen. Mi tatarabuelo ordenó a su hijo y a otro tripulante del lanchón que bajaran a la playa a buscar agua dulce para preparar abordo la comida. En tierra firme hallaron a unos lugareños, los que les manifestaron que el temporal duraría dos días más, por lo que les invitaron a una festividad que habría. En aquel baile, en el que no faltaban ni guitarras ni acordeones, además amenizado por la música "envasada" que reproducía una "Victrola", mi bisabuelo Benito (que entonces, fines del siglo diecinueve, tendría unos dieciocho años de edad) conoció a una "indiecita" que le causó impacto y le hizo olvidar a la novia que tenía en Lemuy (el "cuero desabrido", según lo que contó a su nieto Manuel Pérez). Benito se casó con Matilde en Puqueldón en el año 1897, teniendo con ella ocho hijos, cinco varones y tres niñas. Al no tener tierras propias en la isla Lemuy, Matilde aconseja a su marido a que emigren hacia Detico, territorio ocupado por su famila ancestral. Benito ocupa allí una franja de terreno boscosa, en la ladera de una colina y con vista a la bahía; compra una yunta de bueyes "en dieciocho centavos oro", despeja y nivela el terreno, traslada grandes piedras, desde la distante playa, con las que establece las fundaciones de su rústica casa de madera; planta manzanos, traídos desde su natal Lemuy; y se dedica a la agricultura. Allí mismo mis bisabuelos terminaron sus solitarios días terrenales, tras haber emigrado todos sus hijos, incluída mi rebelde abuela (con 16 años de edad).

Lomaje y explanada en donde estuvo la casa de mi bisabuelo Benito

Manzanos y lugar en que estuvo la casa construida por mi bisabuelo, alrededor del 1900

Una partida de nacimiento rectificada de mi abuela Rosa Pérez, señala que la madre de ella se llamaba Matilde Aguilar Cárdenas, lo que en este feliz encuentro Manuel Pérez desmintió, lo que yo corroboré a través del hallazgo de la partida de matrimonio: mi bisabuela se llamó Matilde Ayan Maripillán, descendiente de los nativos chilotes de la etnia mapuche, de identidad williche ("gente del Sur"). Debido a la discriminación que sufrían estos ancestros míos, por el apellido indígena, tuvieron que adoptar apellidos españoles. En lo personal, me he sentido inundado de un grato sentimiento de orgullo, al enterarme de que llevo en mi identidad genética los genes de una raza que vivía en las islas del archipiélago de Chiloé antes de que el conquistador español llegara a instalarse, construyendo fortificaciones y fundar villas y poblados. Ésta es mi alegría: llevar sangre williche en mis venas.

Vista hacia la Bahía Detico